jueves, junio 07, 2007

Ella



Salgo al patio a fumarme un cigarro, o dos, o tres y ahí está ella. Mi pobre viejita, tomando el sol porque sus huesos cansados no resisten mucho.
Me ve llegar y se levanta, con dificultad. Casi se ve el dolor en sus ojitos de almendra. Cojea, pero me saluda igual que hace años, cuando era chiquita y corría y saltaba detrás de las abejas en el jardín. Apoya su cabeza en mis rodillas y me pide (más bien, exige), en silencio, cariño. Le rasco la cabeza, las orejas, el cuello. Y me mira, cansada pero tranquila. Como diciendo "No te preocupes, dos-pies... soy feliz con esto. Soy feliz con sólo escucharte".
Duerme adentro, ahora. En un cojín con estampado de patitas de perro. Le doy sus remedios todos los días, pero sé que no van a servir de mucho.
A veces, cuando salen las otras dos, trata de jugar. Trota un poco, pero sus patas traseras fallan y se cae. Le cuesta levantarse, le cuesta hasta rascarse la guata... y se me llenan los ojos de lágrimas. Pero ella me mira (juraría que sonríe), mueve la cola con pereza casi coqueta y me dice "Te quiero, dos-pies. Y mientras tú me quieras, nada duele demasiado como para no correr a recibirte".
La abrazo y descanso el alma. En su olor a perro anciano, entre sus pelos medio tiesos, con su hocico en mi hombro. Me ha acompañado en las buenas y en las malas. Pero ella no sabe que ha habido malas. Para ella, todo el tiempo es bueno. Incluso este. Incluso el que viene.
Cuando se vaya... mejor no pensarlo.
Mejor acordarse de ella, ladrando feliz, corriendo por el jardín detrás de las abejas. De ella, lamiendo y mimando a su primer y único cachorro. De ella escondiéndose de Jaime. De ella echada, como una esfinge, cuidando la casa de los suyos.
Ella. Mi niña, mi preciosa mujercita... mi Diana. La mejor de los perros.

4 comentarios:

Santiago Paz dijo...

Me hiciste recordar a mi perrita que tuve por muchos años y que mi madre adoraba porque era eximia cazadora de roedores que aparecían en la cocina.

Beijos, querida.


atte:
Paz

Carolina dijo...

debo decir que no em gustan muchos los perros,pero tengo uno que vale quererlo,salvo a mi madre
saludos
espero que visites mi blog

Anónimo dijo...

Yo tuve un Él...
Pero hoy, sólo puedo verlo cuando cierro los ojos...
Supongo que Él hace lo mismo...

besos grandes,
Almendra

Santiago Paz dijo...

Y, ¿cuando hay post nuevo?


Beijos.


atte:
Su amigo Paz