jueves, diciembre 27, 2007

Cosas




A veces, las manos todo lo saben y todo lo pueden
A veces, la confianza se deposita en esas manos porque sí
A veces, el alma se carga de cargas que las manos no pueden sostener
Esta alma, al menos...

La vida no es aquello a lo que nos enfrentamos; es el enfrentamiento mismo
Es azotarse, una y otra vez, contra las mismas murallas (chinas?) de piedra
Hasta que aparecen grietas
Y sonreimos
Los mejores y los peores, sonreimos

Hay un Dios Todopoderoso, Omnisciente y Eterno
Lo sé porque le he visto en miles de ojos
Lo sé porque no me ha dejado ir
Espero que me deje ir
y no muy tarde



Espero que no espere que yo dure para siempre
Porque así no se puede durar para siempre
Cuando el alma se carga de cargas y se cansa

Y el que sabe entender, que entienda y le aproveche
El que no quiere entender, que se quede ciego y sordo y mudo
Y no vea la Luz, esa que a veces brilla desde mis ojos para otros
Pero que no es ni ha sido nunca mía

Rage, rage against the dying of the light!
Will my raging be enough?
Or will I go gentle into that good night?

Y eso, señores, es lo que pasa por la mente de uno a veinticuatro horas de cambiar de folio. Y estos son los momentos en que a uno debiera permitírsele des-cumplir años.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Uno no cumple años. Celebra los cumpleaños.

Un gusto tenerte de vuelta, querida Hyera.

Beijos pra você, querida.



atte:
Paz

Anónimo dijo...

pucha, mis manos nunca piensan.