





Error fatal...
Me puse a ver Sports Illustrated: The Suimsuit Edition, hace un rato. Mujeres. Maravillosas mujeres, lindas y delgadísimas, con cuerpos y rostros perfectos.
Y mi autoestima se fue al carajo.
No sirvo.
Esos sitios web que apoyan la anorexia y la bulimia no tienen IDEA de lo que están hablando. Ser un saco de hueso y pellejo no sirve. Ser un conjunto de músculos perfectamente esculpidos, cubiertos por piel sin mácula y coronados por cabellos de brillo infinito y ojos imposibles... eso es la meta inalcanzable.
Debo estar loca sin remedio. Porque me miro al espejo y todo lo que veo son ojos demasiado juntos, nariz demasiado ganchuda, boca demasiado pequeña, grasa sobrante por todos lados, piernas cortas, pantorrillas rechonchas, tobillos anchos, cintura inexistente, pocas prominencias oseas, celulitis, gravedad con demasiada fuerza y brazos con muy poca...
No puedo, NO PUEDO mirarme en el espejo y decir "me veo bien". Cada imperfección, grande o pequeña, se me hace inmensa.
Y, a eso, hay que sumarle la sensación de que culturalmente soy un cero a la izquierda e intelectualmente no salvo a nadie.
Me siento tan disconforme conmigo misma, que me dan ganas de desaparecer del mapa.
Quisiera que mi pelo fuera veinte centímetros más largo y ondulado en las puntas.
Quisiera que mis ojos tuvieran 5mm más de separación y fueran profundamente azules.
Quisiera pestañas más largas.
Quisiera medir cinco centímetros más.
Quisiera pesar 15 kilos menos.
Quisiera que desapareciera la curva de mi nariz.
Quisiera que mi cintura se notara.
Quisiera tener talla 40 o medium/small.
Quisiera ser el tipo de mujer que TODO ser humano se voltea a mirar, porque es sencillamente perfecta.
Y no tengo nada de eso.
Es altamente probable que esta desagradable exacerbación de mi autoconmiseración e inseguridad se deba a que empiezo la beca en una semana más. A que me tengo que ir a vivir a Santiago, a estudiar en contra de mi voluntad una cosa que, dentro de lo mucho que me desagrada la medicina, me es un poco menos insoportable.
No quiero ser más nómade.
Quiero ser flaca y linda.
Quiero estar casada y tener, al menos, un hijo.
Quiero tener mi propia casa/departamento.
Quiero no tener que ser médico.
Quiero no preocuparme por nada.
Quiero ser nada.
Quiero NO SER.
Que Dios me ampare, me estoy deprimiendo. Y lo único bueno de eso es que, cuando se pone realmente pésimo, se me quita el hambre y bajo de peso.
Pero eso no arregla mis ojos, mi boca, mis piernas...
Me carga ser yo. Me carga cargar con cien mil frustraciones. Me carga tener 30 años y no saber para dónde cresta va la vida, no poder hacer planes, no tener ninguna certeza.
Supongo (porque así ha resultado el último tiempo), que se me pasará todo esto y, una vez más, cumpliré con todo aquello que se espera de mi.
Pero... ¿y lo que espero yo de mi?
Eso no va a ocurrir, nunca.
Otra vez, a agachar la cabeza y esperar que la muerte no demore demasiado.
Que Dios se apiade y me lleve. Y que nadie me eche de menos.
1 comentario:
Estimada
Usted no esta sola en esa lucha. Somos cientos la que de una u otra forma la "Ayudamos a sentir".
Trata de animarte, quizás lo que sucede es que te estás resistiendo a empezar en Santiago, y después de todo en una de esas resulta ser que es lo mejor que pudo haberte pasado.
Un nanai grande para ti!
J
Publicar un comentario