miércoles, enero 14, 2009

Finally


Leí todo de nuevo. Claramente, Dios existe. Y le gusta reirse, pero no de nosotros, sino CON nosotros. Que nosotros no sepamos apreciar la broma es otro cuento.
Jaime dio el examen de grado, abismo enorme y en apariencia infranqueable que separaba nuestras vidas del paraíso; le fue bien. Aprobó. Y lloró. Hacía mucho tiempo que no lo veía llorar. La última vez, lloró de frustración (tal vez pena, tal vez vergüenza, no sé), cuando no le fue bien. Cuando todo se fue al carajo. Cuando no estuve ahí para él, cuando no supe quererlo, cuando no pensaba sino en mí misma.
Ahora estuve. Me senté durante los 55 minutos que duró el examen, rezando, rogándole a Dios que le diera fuerza, claridad, valor, lo que fuera necesario... la noche antes no dormí y mandé a buscar a cuanto pariente muerto tenemos, porque no podía ser que con tanto abogado dando vueltas, NADIE pudiera acudir en su ayuda. Y parece que vinieron. Y ahora lo vi llorar y pudo llorar en mi hombro, pudo abrazarme para que no le flaquearan las piernas, pudo mirarme a los ojos y ver el orgullo que sentía, el brillo de su frente levantada, de una vez y para siempre.
Obvio que mi padre dijo "Ahora, que busque pega". Obvio que cuando sepan que la pega no va a llegar hasta Junio, porque la Corte Suprema no puede hacer nada fácil, nos van a llover los desprecios e imprecaciones habituales.
Pero ME DA LO MISMO!!! Porque no necesito que tenga pega. No necesito que tenga título. No necesito que sea joven, o hermoso, o brillante más allá de toda concepción humana. Necesito que sea él y feliz.
Y con eso, tengo fuerza para terminar cien becas, para trabajar en lo que sea, donde sea y como sea... mientras pueda escuchar su respiración cuando me lleva el sueño. Y despertar frente a sus ojos en las mañanas.
El ánimo, va mejor. No óptimo, pero va.
La dieta va bien. Border-óptima.
El viernes, vestido de novia. A ver qué (si algo), me queda bien. Y ya. La vida avanza, la gente corre a mi alrededor, se tropieza, se levanta, sigue corriendo y se agota. Yo camino, como en un sueño, de la mano del único que conoce mis pasos y que, de ahora en adelante, podrá llevarme en brazos (figure of speech, of course), cuando sea necesario.
Soy feliz, más allá de cualquier otra cosa. Sin importar todo lo que pueda venir, o lo que pueda sentir, a veces.
Increíble de las cosas que depende una sonrisa. En mi caso, de las lágrimas más maravillosas que hayan surcado rostro humano.

1 comentario:

Anónimo dijo...
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