viernes, mayo 25, 2007

Alas


¡Tengo alas!
No. No soy un ángel (ja, ja), ni un vampiro, ni un hada. Pero tengo alas. Un albatros dorado en el uniforme. Y me siento feliz y orgullosa. Después de más o menos un mes de haber terminado el curso de Medicina de Aviación para oficiales, en una ceremonia sencilla pero muy bonita, con un discurso emotivo en que quedé como "hito de la historia" (sí, se rieron de mi mucho, después). La foto es del minuto en que tocaban diana para celebrar el evento. A mi, la piocha me la puso mi padre. Era lo más cool y lo menos incómodo (el almirante se rehusó a meter la mano debajo de mi solapa, cosa que me pareció tremendamente caballerosa).
Después, una vez idos los familiares, todos los oficiales especialistas nos esperaban en la cámara, para la defensa del nombre de combate y la sacada de la piocha de un vaso (con alcoholes varios). Salió todo bien, no di jugo y me aceptaron el nombre de combate (que me costó una enormidad elegir. Sorprende la escasez de nombres de combate femeninos que empiecen con "V"). Valkiria, elegí yo. Me reclamaron que se escribe con "W", pero yo tenía todo mi estudio lingüístico de respaldo, así es que quedó así. Al fin y al cabo, los escandinavos no usan la "W" como "V"...
Aparte de eso, las últimas dos semanas han sido bastante estresantes. La beca que se me viene encima, con carga de estudio y el agregado de tres años de supervivencia en Santiago. El famoso programa de Vida Sana que estamos instaurando en el complejo aeronaval. El sabotaje que mis padres intentan hacer respecto de mi situación emocional. Las ganas cada vez más grandes de vivir sola de nuevo. Las clases para mi hermano y sus amigos (más conocidos como "los aspirones" a oficiales de Sanidad). La falta de espacios, los malos recuerdos, peleas varias.
Y, muy para mi sorpresa, las cosas se están arreglando. El asunto del complejo ya casi está listo. La última batalla campal, hace dos días, aclaró muchas cosas y eliminó una serie de barreras invisibles, de las "cosas que no se hablan". Hay proyectos que tienen que salir y, ahora, voluntad para que salgan.
Me alegra todo esto. Me alegra ver que mis dioses se acuerdan de mi y le ganan en los gallitos (de repente) al famoso Omnipotente, que me tenía harta con su pésimo sentido del humor y su inmenso desdén por mis oraciones.
Caminar y no parar. Mirar siempre al frente. Mantener viva la esperanza. Y querer, sin medida.

3 comentarios:

JGuarello dijo...

te acabo de leer. sales linda, como siempre.

Santiago Paz dijo...

¿Te vienes a santiasco?
Uf!

Bueno, venía a decirle que le dejé un mensaje en Simbolos.


Beijos, Valkiria.



atte:
Paz

JGuarello dijo...

publica algo......bzz