martes, marzo 20, 2007

Abismos


Hay un abismo enorme. Y mis piernas no pueden saltarlo. Mis manos han olvidado como construir puentes. Mis ojos te buscan al otro lado y no veo más que sombras. A veces, tu silueta como la recuerdo se insinúa entre los árboles. Mis labios forman el nombre con el que te conocía y mi garganta emite los sonidos, pero no pareces oirme. Grito hasta quedar sin aire, pero te alejas. ¿Será que has olvidado tu nombre? ¿Será que has olvidado mi voz?
¿Qué has encontrado al otro lado, que te aleja y te vuelve sordo?
Una lágrima rueda, solitaria, por mi mejilla. La odio. La desprecio. Me desespera lo que significa... me desespera la distancia, porque sé que es más grande que el abismo, más profunda que el bosque al otro lado, más oscura que las sombras que te esconden. La sé insalvable. Sé que jamás voltearás para considerar siquiera mirar hacia mi lado del abismo.
¿Qué hacer? Me lo pregunto una y otra vez, en noches sin estrellas, en amaneceres que queman los ojos. ¿Dónde está la luna, que iluminaba todo, alguna vez? ¿Dónde el océano profundo y extenso, que calmaba mi alma con cada rugido de sus olas? Nada. Nada más que el viento, silbando y llamándome desde el yermo a mis espaldas. Temo dar la vuelta. Temo darte la espalda. Porque el yermo puede resultar no ser tal. El vacío que espero encontrar podría estar lleno de nuevos olores, de nuevos colores, de felicidades que no creía posibles.
Pero si no volteas, si no respondes... si ni tú ni yo somos capaces de establecer algún tipo de pasadizo, ¿qué alternativa me queda? Tal vez permanecer de pie, al borde del abismo, esperando a que el sol y el viento se coman mi carne y transformen mis huesos en polvo, que pueda cruzar el vacío y encontrarte. Y si el polvo de la que fui te encuentra y lo sacudes con disgusto, todo habrá sido en vano. Y si se pierde entre ramas y rocas, todo habrá sido en vano.
No veo salida. Salvo aquello que yace a mis espaldas. Pero temo. Temo dar la vuelta, temo darte la espalda.
Y volar... he olvidado como volar.
Recuerden, por favor, tus manos, como se construye un puente.
Recuerda tu nombre.
Recuerda mi voz.
Recuérdame y no desaparezcas.

When I saw you for the first time
Eyes the color of the ocean
Something moved inside of me
Long forgotten lying broken

Now I can't turn away
Watching you as you lay sleeping
Can you hear winds of change
Is this something to believe in

I lost direction in the darkness
Couldn't stop myself from running
I could feel the sun on my back
But I was afraid to let the light in

Now I can't run anymore
Now I see this gift you bring me
Can you hear winds of change
Maybe this loser's luck is turning

I will carry you in my heart
I will hold you in my memory
You could be a million miles away
But when I call
You will hear me

2 comentarios:

JGuarello dijo...

todo abismo tiene en último término un fondo, pero para salvarlo es preciso bajar una pared y luego subir otra...puentes, el hombre hace puentes, lanza cuerdas, ganchos, corta árboles, o vuela, o recorre el borde buscando que se una con el borde contrario..tal vez.
y tal vez alguien por estos lados ya intenta construir un puente, tal vez ya ha lanzado algunas vigas..
lamentablemente alguien inventó los calendarios y los relojes

luegoi sigo con eñl comentario pues perdí la idea.

Santiago Paz dijo...

Pase a verme y gracias por ofrecerme el dibujo.

Ya salió "Dos".



beijos pra vocè.




Atte:
Mr. Paz