
Asesiné a mi blog. Sí. Me pareció que era el minuto de hacer la del fénix y renacer de las cenizas.
No sé muy bien de que se va a tratar esto de aquí en adelante; pero ya lo resolveré en el camino, como tantas otras cosas.
Ayer nadé la famosa milla medida.
Tenía pánico de lanzarme del helicóptero. Pánico de azotarme la cabeza contra el patín, o de que se me enredara una pierna en el idem o algo así. Lo único que quería era estar de una vez por todas en el agua, que, aunque gélida, siempre me ha parecido más segura que el vacío.
De que estaba helada el agua, estaba. Y el día estaba nublado. Y el mar, agitado.
Nadé y nadé y nadé y, al principio, parecía como si no avanzara nada. A ratos, una vez que ya había avanzado un poco, miraba a mi alrededor por encima de las olas (cuando se ponían buena gente y dejaban mirar...). Debe ser bastante angustioso estar solo en el medio del mar. Aunque a uno le guste MUCHO el mar. Y a mi me FASCINA el mar.
Afortunadamente, nadé bien, mantuve un buen ritmo y llegué quinta de doce. Lo cual me ganó respeto y consideración por parte de toda esa gente que yo sé que pensaba que "la niñita" no iba a durar ni dos minutos e iba a terminar envuelta en una frazada en la playa, esperando a que los hombres finalizaran una tarea propia de ellos. Una vez más, EN SUS CARAS!!
Y bueno. También volé en un PC-7. Y vomité. Por primera vez en mi vida estuve lo suficientemente mareada como para vomitar. Humillante. Desagradable. Y culpa del Eugenio, que no me hizo caso y me llevó a almorzar, negando la lógica milenaria que indica que sin comida en la guata, no hay vómito (a lo más unas pocas babas espesas).
El resto de mi vida va bien. El "Sí" de Kioskerman me abrió toda una nueva gama de esperanzas. Y otros síes y la publicación de una imagen con dedicatoria en el único otro blog que leo regularmente hacen que mañana aparezca bastante más luminoso y agradable que ayer.
En fin. El dibujo es un regalo para Jaime, quien sugirió que debiera empezar a poner mi obra en el blog. Una suerte de elfa, no de los mejores dibujos de mi vida, pero es un comienzo.
1 comentario:
Creo que se lo debía.
Mal por destripar a su blog. Al menos así, los recuerdos se mueren, pero no se van: quedan en el limbo.
Pásese a dar una vuelta por mi blog. Hay bastante material nuevo desde su último posteo.
Atentamente:
Santiago Paz
P.S: Me carga el mar. Me gustan los ríos perdidos en la cordillera.
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